El chico

Querría decir lo contrario, pero mentiría: no somos de esos padres que consiguen que su hijo vaya a la cama, apague la luz y se duerma solo. Teo exige que le acompañe uno de nosotros y que le lea un cuento, dos, y otro más. Teo exige que permanezcas con él, tan pegados como dos animales calientes, hasta que se deje derrotar por el sueño.

chicoNo me quejo. Hoy por hoy, es uno de los grandes placeres que me tiene reservada la vida. Hay días en que soy yo el que cae rendido antes. Hay noches, casi todas, en las que escucho como la frecuencia de su respiración desciende, como un tren que llega, y contemplo bajar la guardia a sus párpados.

Un hijo no te regala certezas. Es falso. Son demasiadas renuncias. Un hijo no es una prolongación de uno mismo ni un órgano que crece en el exterior de tu cuerpo sino, más bien, tu propio cuerpo partido. Un hijo te abre en canal, y allí descubres el doble de temores, incertidumbres y dudas.

Con un hijo vives más, y también vives peor.

Con Rocío alimentando a Sol, me ocupo yo de correr cuando Teo gimotea. Interrumpe mi sueño, rompe el descanso, pero lo agradezco. Me hace sentir útil. Me hace sentir vivo. Pero también, acompañándole en su diminuta cama y cobijado por su fuego incipiente, me siento más desarropado.

Siento que todavía hace más frío en la madrugada eterna en que se ha convertido la vida.

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Acerca de rafavidiella

Mi cabeza es enorme y no sólo contiene agua, humos tóxicos y vísceras. Aparento despreocupación e irracionalidad, y eso es lo que la rellena. Como casi todo lo pierdo, aquí será posible encontrarlo.
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Una respuesta a El chico

  1. Es un comentrio intreante, pero pretende tener un vuelo poetico, no logrado. Este tema me hizo preguntarme, si en los animales, existe tanto el “abandono” de sus crias en el cercano tiempo de su nacimiento. . . . . . . Ademas observo que “los padres”, parecen contagiarse de lo riguroso que son los personajes de peliculas norteamerianas y de otras tambien, en donde los padres con los hijos, son MAS SEEREOS, que con los perros que tenga la familia. ” X, ve a tu cuarto ” es una frase muy repetida en la TV. . . . . Creo que si los padres, no entran en lo que invita la naturaleza de la vida, terminaaran siendo odiados por sus propios hijos, cosa que en parte se comprueba con el aumento de geriatricos. . . . El transmitir afecto, complaciendo a los hijos es una necesidad imperiosa como a de alimentarlo con comida. Y, esto es solo manejable, haciendo que la persuacion hacia el hijo, sea efectiva a traves de las palabras que se noten SINCERAS. Los chicos seran inocentes en determinados campos en que no fueron informados, pero igual entienden de las INTENCIONALIDADE de los padre o mayores, aunque no lo manifiesten. La palabra para el trato con los hijos, NO ES con amor. Es cinseridad, honestidad, y si quieren digamos que implicaria tambien “amor”.

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