Pancho I

Como cada vez que ganan un Mundial, coches repletos de felices argentinos cruzan Buenos Aires a toda velocidad para festejar en torno al Obelisco porteño. Sus pitidos no son el único ruido que altera la otoñal tarde: en barrios adinerados, la noticia se recibe con champán francés. En lugares más modestos, con un trago a una Quilmes o, con un poco de suerte, a un vaso de Fernet-cola. ¿Por qué? Por lo único que le faltaba a los argentinos: un Papa de su país.

franciscoSin embargo, otros se averguenzan de lo ocurrido. Hay quien ya ha recordado que Jorge Mario Bergoglio, alias Francisco I, dijo en julio de 2010 que “los homosexuales son el arma del diablo para desarmar a la Iglesia”. O quien se ha atrevido a sugerir que ‘Pancho I’ (así llaman allí, cariñosamente, a los Franciscos) estuvo involucrado en la misteriosa desaparición de seis millones de dólares en la Compañía de Jesús. O en una desaparición peor: la de varios seres humanos durante la dictadura militar.

Quizá no sea casualidad… Poco después de su nombramiento, era imposible entrar en la web del periódico Página 12, el más crítico en Argentina con el nuevo líder de la Iglesia. Así, por ejemplo, una portada de abril de 2010 le acusaba de haber tenido un rol muy activo durante la dictadura militar, participando en el secuestro de los sacerdotes Jalics y Yorio, en la desaparición de otros religiosos y en el apoyo a la represión. En su libro
El jesuita, el periodista Sergio Rubin preguntaba al propio Bergoglio sobre el asunto, a lo que este contestó con evasivas, hablando de ‘papelillos’ y negando la mayor.

Lo que no puede negar Bergoglio, desde luego, es haber dado la comunión a Videla (hay fotos). Haberse enfrentado a Cristina Kirchner por el matrimonio homosexual (“Es una movida del Diablo”, afirmó). Ser hincha de San Lorenzo de Almagro, equipo de fútbol del barrio de Boedo (eso no está mal… ¡Vivan los cuervos!). O algo indiscutible: que, como todos los papas, tendrá amigos y enemigos, partidarios y detractores y, desde luego, el foco de muchos centrado en los rincones más oscuros de su biografía.

Veremos.

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Acerca de rafavidiella

Mi cabeza es enorme y no sólo contiene agua, humos tóxicos y vísceras. Aparento despreocupación e irracionalidad, y eso es lo que la rellena. Como casi todo lo pierdo, aquí será posible encontrarlo.
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