Tres meses

Cuando uno lo ve por primera vez no tiene ninguna duda: está viéndole la cara a dios. Pero después viene el resto: el dolor por todo el cuerpo, el agotamiento, el sentir al final de cada día que has envejecido dos años.

No, en realidad, no hay tanta diferencia entre ver nacer a tu hijo y sobrevivir a una bomba nuclear. Los contemplas caer desde el cielo, te cagas de miedo hasta que llega la explosión, rezas porque salga todo bien y, de pronto, estás en otro mundo. Acaban de aterrizar y acaban de cambiártelo todo. Prepárate, porque vas a tener que aprender a vivir otra vez.

Hace tres meses que nació Teo y me pasa lo mismo que con todos los grandes momentos de mi vida: siento que fue hace tres siglos. De la hiperactividad inicial al sentirme pesado. De la tensión a la flacidez y el cansancio. Pensaba que estaba envejeciendo bien, pero me quedaba esto: a dos años de cumplir los 40, a dos kilómetros de cruzar el desierto, tengo una sed espantosa.

A veces me parece haber vivido mucho estos tres meses pero, en realidad, tampoco he hecho una mierda.

Ella, en cambio, está cada día mejor. Hace tres meses estaba aterrada, pero no saben cómo se portó. Fue ella la que sufrió un dolor que ni puedo imaginar. La que sabía que, saliera como saliera, jamás se separaría del niño. La que ha perdido sangre y ha llorado por el dolor de pezones, porque era como si apagaran dos puros habanos en ellos cada vez que tenía que dar de mamar a su hijo.

La que a base de sangre, sudor y lágrimas, le está sacando adelante.

Puede estar orgullosa: primero lo construyó en su interior y le regaló espacio, materia y vida. Luego lo hizo realidad entre gritos, empujones y puntos. Ahora pule su obra, la perfecciona: miro a mi hijo y sé que es suyo. Cada molécula de su cuerpo ha salido, crece, del de ella.

Él sí que es carne de su carne, y no las tonterías que dicen en misa los curas.

Teo cumple hoy tres meses. Nos dijeron que serían los más complicados, pero bueno… Los siento como los tres mejores meses que jamás he tenido. Como si me hubiera caído una bomba nuclear encima, desde luego, pero parece que es verdad eso de que merecía la pena.

Tenía pocos héroes, y ahora comparto mi vida con dos: Teo y ella. El primero me ha hecho volver a nacer. Sin la segunda, ni sé cómo podría estar viviendo.

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Acerca de rafavidiella

Mi cabeza es enorme y no sólo contiene agua, humos tóxicos y vísceras. Aparento despreocupación e irracionalidad, y eso es lo que la rellena. Como casi todo lo pierdo, aquí será posible encontrarlo.
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3 respuestas a Tres meses

  1. Precioso homenaje a la mamá de Teo esta entrada. Servidora y sus hormonas han soltado unas lagrimillas 😉

  2. Blancoide dijo:

    Qué cosas más preciosas dices! Me alegro mucho de que sientas todo eso y de que los tres estéis tan bien, os lo merecéis 😉
    Un beso enorme y feliz cumpletresmeses a Teo!

  3. josemi dijo:

    Así me gusta, que actúes con inteligencia y estrategia, y no lo dejes todo a la improvisación final, como siempre… Después de esto, no se puede negar a dejarte ver el fúrgol el domingo. Fijo, nos vemos!
    (Aún así, creo que sobreactúas un poco, mucho magma, pero bueno, esto ya lo hemos hablado…)

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