Teolibanes

“Pues tampoco estamos tan mal, la verdad” (oído en Guantánamo)

Dios, cómo os admiraba. Cómo admiraba a los papás marchosos que salían, se divertían o viajaban con su bebé como si no se hubieran reproducido jamás.

Gente con la que podías quedar a cenar porque siempre parecían tener lista una teta, un potito o un biberón. Gente que repetía aquello de “No pasa nada, ¡ahora que es pequeño puedes hacer con él lo que quieras!” mientras te contaba sus recientes vacaciones en Kabul. Gente que, bueno, ya no se quedaba a tomar la última copa ni se travestía ni practicaba la coprofagia como los demás al final de la noche, pero casi.

Despreciaba en cambio a los otros, a los tostones. A esas parejas de inalterables costumbres, horarios, moderación y rutina. Cansaba escuchar hablar de horarios y rutina a alguien que llama a su bebé “Lentejita”, “Pitusín” o “Gusete”… ¿Pero por qué te haces el serio? ¿Pero tú crees que a alguien llamado “Gusete” se le imponen una rutina y horarios? ¿Te crees que vais a meter en la cuna al presidente del Bundesbank?

Me gustaba, en cambio, eso de que es el niño el que se adapta a los padres y no al revés. Suponía que, si Teo se acostumbraba a dormir en un restaurante mexicano, de mayor estaría más preparado para sobrevivir a un tiroteo en Tijuana. Que un niño trasnochador sería un adulto modélico en un afterhour. Que escuchar el tintineo de las copas le espabilaría tanto como ponerle a Beethoven.

Un bebé todoterreno, un Jeep Cherokee. Eso quería yo que, como en casi todo, me equivocaba. Porque ahora que está aquí, creo que cuanto menos ajetreo sufra Teete mejor.

Porque siempre acaba llorando pero, si no nos hemos ido de cena, me siento menos culpable. Porque sus gases son inevitables, así que mejor no empeorarlos dándole teta en un bar. Porque es bueno vivir con un lema, y nosotros tenemos el nuestro: “Nos necesita, es pequeñito, renunciaremos a todo por él”. Felices, tranquilos y encerrados en nuestro Guantánamo particular.

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Acerca de rafavidiella

Mi cabeza es enorme y no sólo contiene agua, humos tóxicos y vísceras. Aparento despreocupación e irracionalidad, y eso es lo que la rellena. Como casi todo lo pierdo, aquí será posible encontrarlo.
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5 respuestas a Teolibanes

  1. lentejita es un nombre bien digno! 🙂

  2. Petite Pluie dijo:

    Gusete… no lo veo claro…

  3. Salva dijo:

    ¿Es más esclavo el método alemán, AKA Método Merkel, o el marsupial AKA No sin mi hijo? Que amigos con horarios estrictos son un coñazo, vale, pero salir de marcha con un bebe llorón (aunque se llame Teete) no es Jauja, tampoco…

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