El Poder de tranquilizar a los niños

Es muy gracioso: nunca te habías dado cuenta, pero hay gente a tu alrededor que está loca y que se cree que tiene El Poder de tranquilizar a los niños.

No es un poder despreciable: a mí me gustaría tenerlo. Con mi hijo y con los de los demás, porque pasa muchas veces: bebé enloquecido, madre nerviosa, padre superado… Y de pronto, de entre las visitas que han venido a ver al niño, alguien que da un paso al frente. Sí, es él. Es el del Poder de tranquilizar a los niños.

Puede ser un amigo o familiar, hombre o mujer… No importa. Es el elegido. El que sabe. El que os va a enseñar lo que vale un peine porque nadie, ni tú ni tu chica, vais a poder impedírselo.

No nos engañemos: con el crío ya berreando no tenéis mucho que perder, así que le dejáis actuar. Pero veis que, muchas veces, el farsante se delata pronto, porque ni coge al niño. Cree que, solo con susurros o una suave y circular caricia de su dedo índice en la frente, bastará.

Éstos, los místicos, suelen no haber tenido niños aún. No saben que para calmar a un recién nacido es necesario placarlo. Forcejear con él. Derrotarlo. Los místicos no son peligrosos, porque pronto se rinden.

Y luego están los otros: los experimentados. Los curtidos en mil combates rabiosos. Los veteranos del pañal. Con ellos, a veces y sobre todo al principio, la cosa parece funcionar. Agarran a Teo con decisión, le canturrean viejas canciones y el bebé, entre mareado y sorprendido, deja de llorar.

Pero tarde o temprano la situación cambia. Teo empieza a retorcerse molesto. Es obvio que tampoco hace falta menearlo con tanta energía. Esa postura puede asfixiarle. El niño suda como un pollo. Lo que sea.

Mi chica es entonces la que siempre toma las riendas e intenta recuperar a nuestro bebé con urgencia. Pero es entonces cuando el dueño de El poder de tranquilizar a los niños pierde los papeles, se descontrola, recurre a estratagemas de todo tipo para retenerlo unos segundos más y se revela como un demente. Porque ha convertido una bonita reunión en algo dantesco, en una madre luchando por abrazar de nuevo a su hijo, en el ensayo de una película de Ken Loach.

Porque los se creen con El poder de tranquilizar a los niños son gente iluminada. Son personas generalmente atractivas, de ego desmedido y dueños de otros presuntos dones, como el de poder hipnotizar a los gatos o ser la reencarnación de Cleopatra. En el fondo no son malos, pero sí peligrosos, y parece mentira que quienes gobiernan este país no hayan hecho todavía nada para detenerlos.

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Acerca de rafavidiella

Mi cabeza es enorme y no sólo contiene agua, humos tóxicos y vísceras. Aparento despreocupación e irracionalidad, y eso es lo que la rellena. Como casi todo lo pierdo, aquí será posible encontrarlo.
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4 respuestas a El Poder de tranquilizar a los niños

  1. María dijo:

    Confieso mi culpa. A veces, movida por el afán de ayudar, de evitarle a quien quiero un mal trago, me creo dueña de EL PODER. También buscando motivos para coger al bebé de turno -y más si es Teo, mi precioso sobrino-.
    Mi hija ya tiene tres años y los dueños del PODER que antes se abalanzaban también sobre ella para practicar sus dotes ahora huyen despavoridos, prefieren contemplar con un mínimo de distancia. Pero siguen las críticas y los consejos “expertos”.
    Ánimo PapadeTeo!! Vosotros sois los que más le conocéis y mejor sabéis cómo tratarle.
    Besos enormes a los tres!!

  2. Patricia dijo:

    ¿Y qué me dices de los sabelotodo que no paran de darte consejos, sobre todo si tienen niños mayores que el tuyo? Aborrezco el “y-ya-verás”: ya verás dentro de unos meses, ya verás cuando le quites el pañal. ya verás cuando vaya al cole, ya verás cuando nazca su hermanita… Pues sí, ya lo veré, no hace falta que me lo vayas contando tú y dándome tus soluciones por adelantando… Da para una enciclopedia el apasionante mundo de la maternidad/paternidad… Enhorabuena y suerte!!

  3. mayix dijo:

    JAJAJ QUE GRANDE TU BLOG RAFIKI
    a ver si veo a vuestro peque se me acumulan las visitas porque os habeis puesto toooodos de acuerdo en tener churumbeles a la vez

    besusss
    Mayix

  4. Blancoide dijo:

    Jajajaja, es buenísimo! Nunca he entendido a esa gente que se cree súper experta.. Yo no soy muy de coger niños ajenos, sólo a los de mi familia (Teo lo es, por eso a él si le he cogido 🙂 ) pero no se me ocurriría coger a uno berreando pensando que voy a domarlo como por arte de magia…
    Me encanta el blog!
    Besos enormes

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